Nunca se imaginó que su estómago fuese de goma.
Ayer, después de trabajar, me contó que se fue a comer a Barcelona con una agradable compañía antes de ir a un "seminario" -del cual no habló muy bien, por decirlo finamente-. Después de dos horas de inagotable parloteo -según ella, insisto-, se quiso quedar también a cenar en la ciudad condal con su compañía.
Su madre siempre ha sido muy estricta con las horas de la comida y no le permite saltarse ninguna si ya no está a tiempo de avisar. Pero de todas maneras, a las 21:43, hora en que ya NO puede saltarse la cena, decidió probar suerte con tan mala pata que la llamó su madre diciéndole que era la última vez que le hacía tirar la comida. "Me sentí fatal, pero bueno. Me salí con la mía" me dijo. Si, claro. Patatas bravas, tortilla de patatas de tres pisos y pollo rebozado con salsa barbacoa suplantaron el plato del hogar.
Al llegar a casa, a las 00:45, vio en la cocina que sus platos aun seguían en la repisa. Un gran plato de judías con bacon y un hermoso pez -nunca se sabe sus nombres- resplandecían enmedio de la oscuridad. Y como tiene memoria de pez, valga la redundancia, empezó a pensar: "¿cómo habíamos quedado? ¿Tiraba la comida o me la guardaba?". Sin saber muy bien que era lo que había acordado tres horas antes, decidió volver a cenar. "Claro, como se puso como se puso, me sabía mal".
Y yo le pregunté: "pero, ¿pudiste comértelo?"
"Al principio sí, seguía con hambre. Pero a la mitad del primer plato ya no podía más".
"¿Y qué hiciste?"
"Seguir comiendo. ¿Qué se pensaba? ¿Qué no podría? ¡Ha! Me dolía el estómago pero yo me lo terminé todo. ¡Para que al día siguiente no se quejara! Eso sí, no sabía que me pudiera caber tanta comida...".
Su prima tiene razón. Lo único en lo que se parecen, es por cazurras.
Tozuda como ella sola.
divendres, 9 de juliol del 2010
diumenge, 27 de juny del 2010
0 grados
Había desaparecido desde hacía unos días. Tiene la sensación de que su vida va más lenta pero aún así, no encontraba el momento para llamarme.
Hoy, nos hemos visto.
He ido a su casa y mientras se perdía por los laberintos de las habitaciones he encontrado un pequeño texto. Lo había escrito para una amiga. Me ha gustado. Le he preguntado si lo podía reproducir y me ha dicho: "bueno". ¡Qué mona es! No sabe decir que no... Eso algún día le pasará factura, os lo prometo.
"A veces te planteas porqué los refranes dicen lo que dicen. Sabiduría popular, cuentan. Pero no dejan de ser generalizaciones. Y cuando compruebas que, desgraciadamente son ciertas, no te queda más remedio que reírte de tu ingenuidad. Creías que ibas a ser diferente. Eres humana, eso ya te hace semblante a tus compañeros.
Todo principio tiene un final. Este es uno de los que más utilizo. Todo libro, toda película, todo momento, toda semana; absolutamente todo empieza. Y acaba. Y lo dices sin creértelo del todo. Aunque pienses que algún día, lo que tienes será para siempre. Como el amor. Y luego, un día de verano, con los nervios del reencuentro, se diluye entre tus manos para ver como se funde con el lodo de debajo de tus pies. Y no puedes hacer nada, no había un plan B. Porque la noticia, la exclusiva te paraliza. Se detiene el mundo. No es que todo vaya más lento. Alguien aprieta el pause y el alrededor se detiene, los sonidos se silencian y tu cuerpo baja a 0 grados. Luego, vuelve el ambiente, sube la temperatura, el chico de al lado ríe de los comentarios de su amigo. Todo sigue cuando asimilas e interiorizas lo que acaba de suceder. El play funciona de nuevo.
Con el botón en marcha, llega otra gran verdad: el tiempo lo cura todo. Con más o con menos, con días o con meses, pero todo desaparece y se congela en un recuerdo. ¡Y qué bonitos!
Lo importante aquí, es que cuando cojas ese avión, cuando estés en las profundidades de las alturas, cuando te mezcles entre las nubes, determines cuáles van a ser tus pasos cuando recojas la maleta.
Actitud.
Los días se suceden, de modo que hay que pensar en cómo aprovecharlos... o como tirarlos a la basura.
Reportajes, sonrisas, charlas, cigarrillos, alcohol, música y compañeros. Dramas, aventuras, artículos, micrófonos. Cafés, transporte, estudios y amigos y amigas. Eso es lo que te queda. Eso es lo que te llevas, lo que recojes y lo que siembras. Lo que va a estar contigo. Y es precisamente esto, que puede aparecer y desaparecer intermitentemente de tu vida, es, ahora, lo que cuenta.
Los días van a seguir naciendo y las noches continuarán muriendo. Sonríe cuando llores y todo fluirá mejor. La parte de ti misma que ahora está vacía pide a gritos que la vuelvas a llenar. De agua, de coca-cola, de ron o de ginebra. Con lo que quieras, pero accede a sus demandas.
Para el resto de las cosas, cuenta conmigo. Eres mi mejor compañera de viaje. Te quiero y te querré siempre.
Buen vuelo. Buen aterrizaje. Buen inicio de una nueva vida. Una vida mejor.
De eso, que no te quepa duda.
Besos".
Hoy, nos hemos visto.
He ido a su casa y mientras se perdía por los laberintos de las habitaciones he encontrado un pequeño texto. Lo había escrito para una amiga. Me ha gustado. Le he preguntado si lo podía reproducir y me ha dicho: "bueno". ¡Qué mona es! No sabe decir que no... Eso algún día le pasará factura, os lo prometo.
"A veces te planteas porqué los refranes dicen lo que dicen. Sabiduría popular, cuentan. Pero no dejan de ser generalizaciones. Y cuando compruebas que, desgraciadamente son ciertas, no te queda más remedio que reírte de tu ingenuidad. Creías que ibas a ser diferente. Eres humana, eso ya te hace semblante a tus compañeros.
Todo principio tiene un final. Este es uno de los que más utilizo. Todo libro, toda película, todo momento, toda semana; absolutamente todo empieza. Y acaba. Y lo dices sin creértelo del todo. Aunque pienses que algún día, lo que tienes será para siempre. Como el amor. Y luego, un día de verano, con los nervios del reencuentro, se diluye entre tus manos para ver como se funde con el lodo de debajo de tus pies. Y no puedes hacer nada, no había un plan B. Porque la noticia, la exclusiva te paraliza. Se detiene el mundo. No es que todo vaya más lento. Alguien aprieta el pause y el alrededor se detiene, los sonidos se silencian y tu cuerpo baja a 0 grados. Luego, vuelve el ambiente, sube la temperatura, el chico de al lado ríe de los comentarios de su amigo. Todo sigue cuando asimilas e interiorizas lo que acaba de suceder. El play funciona de nuevo.
Con el botón en marcha, llega otra gran verdad: el tiempo lo cura todo. Con más o con menos, con días o con meses, pero todo desaparece y se congela en un recuerdo. ¡Y qué bonitos!
Lo importante aquí, es que cuando cojas ese avión, cuando estés en las profundidades de las alturas, cuando te mezcles entre las nubes, determines cuáles van a ser tus pasos cuando recojas la maleta.
Actitud.
Los días se suceden, de modo que hay que pensar en cómo aprovecharlos... o como tirarlos a la basura.
Reportajes, sonrisas, charlas, cigarrillos, alcohol, música y compañeros. Dramas, aventuras, artículos, micrófonos. Cafés, transporte, estudios y amigos y amigas. Eso es lo que te queda. Eso es lo que te llevas, lo que recojes y lo que siembras. Lo que va a estar contigo. Y es precisamente esto, que puede aparecer y desaparecer intermitentemente de tu vida, es, ahora, lo que cuenta.
Los días van a seguir naciendo y las noches continuarán muriendo. Sonríe cuando llores y todo fluirá mejor. La parte de ti misma que ahora está vacía pide a gritos que la vuelvas a llenar. De agua, de coca-cola, de ron o de ginebra. Con lo que quieras, pero accede a sus demandas.
Para el resto de las cosas, cuenta conmigo. Eres mi mejor compañera de viaje. Te quiero y te querré siempre.
Buen vuelo. Buen aterrizaje. Buen inicio de una nueva vida. Una vida mejor.
De eso, que no te quepa duda.
Besos".
dimarts, 25 de maig del 2010
Imprecisiones
Cuando la eternidad dura un segundo.
Cuando un minuto dura eternamente.
Maldita/bendita relatividad.
Cuando un minuto dura eternamente.
Maldita/bendita relatividad.
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